Nos Manipulan con el Terror

Tecnica de Control Mental

No cabe duda de que cualquiera puede ser gnóstico si lo desea, y por supuesto está en su derecho de fundar una asociación para divulgar esta doctrina; pero no está tan claro que sea legítimo condicionar hasta niveles extremos las vidas de los demás, mediante una serie de mecanismos de control mental algunos de los cuales referiré, los cuales hacen de cualquier organización que los aplique, ya sea de manera consciente y deliberada o no, una secta destructiva en toda regla, según parámetros conocidos y bien establecidos sobre la base de estudios consolidados. Estas técnicas de control mental han sido descritas por diversos autores, y coinciden en las sectas más diversas. Por mi parte, me inclino por recomendar visitar nuestra página para conocer otras Técnicas de Control Mental utilizadas por las sectas destructivas; y para ayudarte a combatirlas, comunícate conmigo y con nuestra Red de Apoyo. Aquí te comparto mis propias reflexiones.

👉En primer lugar, se encuentra la inducción a desarrollar fobias. La doctrina que se transmite en el rosacrucismo va a condicionar nuestra percepción de la vida, de manera que vamos a tener un nuevo mapa de la realidad en el que ir interpretando nuestras vivencias, y es en este contexto en el que cobran sentido ciertas ideas ajenas implantadas en nuestra mente.

Así, por ejemplo, en este grupo se nos inculcó la idea de que estábamos envueltos en un plano sutil e invisible, habitado por todo tipo de entidades malévolas entregadas a la perdición de nuestras posibilidades espirituales, contenidas en el “átomo chispa de espíritu” o “rosa del corazón”, un principio espiritual invisible a nuestros ojos que estaría localizado a la altura de nuestro corazón material, y cuyo despliegue y desarrollo obraría en nosotros un proceso transfiguración y liberación espiritual. Pues bien: esos invisibles entes malvados se suponía que eran los que regían y gobernaban las religiones. De manera que, cuando orábamos, nos poníamos en contacto con dichas entidades y nos dábamos a alimentarlas, lo que tenía como resultado un mayor grado de atadura, postración o encarcelamiento de ese principio espiritual llamado “rosa del corazón”.

Esta fobia era muy bien inducida desde un principio, aunque después se tratara de mostrar una imagen abierta en las conferencias públicas, tratando de hacer propias las más variadas doctrinas espirituales ajenas, con el real objetivo de ampliar el abanico de posibles interesados.

Lo cierto era que todos nosotros vivíamos con la convicción de que las religiones eran obra de los malvados arcontes y eones, es decir, seres o genios del más allá, y de que cualquier participación en ellas nos suponía un grave perjuicio espiritual. De esto se derivaba una aversión subconsciente, producto del “temor a los seres malvados aceptados como reales y asociados a cualquier comunidad religiosa”, y tal fobia persistía incluso durante un tiempo después de abandonar este grupo, a veces sin ser conscientes de ello, lo que introducía dificultades para rehacer nuestra vida en toda su plenitud, y excluía la posibilidad, al menos a corto o medio plazo, de podernos sentir integrados a otro ambiente de tipo religioso o espiritual. Es una manera de eliminar alternativas y de generar un lazo más intenso, de modo que se persevere en esta organización como la única opción en la que hallar respuesta al impulso religioso o espiritual del adepto.

Autor entrada: Lcdo. César Grau Mompó

Abogado, licenciado especializado en Derecho Público, con práctica en Derecho Privado, Valencia, España. Realiza estudios especializados en movimientos ocultistas esotericos, con investigación personal sobre la secta Gnóstica Samaeliana y sobre los Rosacruces