Seres espirituales, entidades invisibles y apariciones de Maestros

¿En qué consisten las ideas de la Rosacruz Áurea y en las que yo creí? Esta organización desciende de la Fraternidad Rosacruz de Max Heindel, donde ocurrió que sus “enseñanzas” se vieron severamente modificadas por las variaciones introducidas por los líderes fundadores, Jan Van Rijkenborgh y Catharose de Petri, hasta tal punto que la enseñanza acabó por diferir en gran medida de la del Sr. Heindel al que, en no pocos aspectos, aún se le seguía considerando una autoridad.

La doctrina gnóstica resultante venía a ser la siguiente: En nosotros hay una chispa divina de naturaleza espiritual, que yace en el corazón (el “átomo-chispa de espíritu” o “la rosa del corazón”), que ha caído prisionera en este mundo material con su contrapartida sutil e invisible, y que anhela regresar a la Patria Original.

Habrá que facilitar los medios para que dicha semilla germine y se desarrolle, venza las resistencias de este bajo mundo y de sus gobernantes invisibles: arcontes y eones, para que se libere y regrese al Reino Divino Original. La cárcel en la que se halla la “rosa del corazón” no es solo el mundo material, sino también la “esfera reflectora”, o sea el aspecto sutil e invisible que envuelve nuestro mundo visible, y en el que moran todo tipo de entidades indeseables que nos explotan, engañan y vampirizan.

Ideas que guardan notable congruencia con lo que significó el gnosticismo antiguo, y de hecho en esta Escuela se reivindica en particular a los maniqueos y albigenses.

La Rosacruz Áurea pretendía ser heredera de la Fraternidad Cátara, y se alega que había recibido sus poderes del último representante legítimo de la misma, un tal Antonin Gadal, guardián o mantenedor de las grutas de Ussat les Bains, ubicadas al Sur de Francia. Pero nada permite suponer que el ejercicio de dicho cargo administrativo implicara el haber recibido herencia espiritual alguna de parte de los medievales cátaros.

Los líderes de la Rosacruz Áurea pretendían ser los verdaderos herederos del grupo principal de Max Heindel, y decían que la razón por la que se desgajaban de este grupo era debido a que se habían “desviado hacia la Astrosofía”.

Según Max Heindel, él fundó su orden debido a una aparición espiritual que tuvo alrededor del 1908 de un “Hermano Mayor” o “Maestro”. Se le apareció en la habitación de un hotel de Alemania, para decirle que después de haber descartado a un aspirante anterior (se supone que Steiner) por “haber fracasado en determinadas pruebas”, él había sido la persona escogida para transmitir a la humanidad la Sabiduría revelada por los Hermanos Mayores. Max Heindel había viajado desde los Estados Unidos a Alemania para asistir a las conferencias antroposóficas de Rudolf Steiner.

Esas supuestas enseñanzas fueron transcritas en el libro El Concepto Rosacruz del Cosmos. Según Max Heindel, el Hermano Mayor siguió apareciéndose hasta el final de sus días, y le aconsejaba cada vez que él tenía que tomar alguna decisión. Su viuda, Augusta Foss-Heindel, constata en el libro que redactó titulado Memorias, que Max Heindel hablaba con una persona que nadie veía, y él decía que era el Maestro que se le aparecía de vez cuando. Según el libro, los colaboradores que lo rodeaban asumían con toda naturalidad las conversaciones que tenía aparentemente con ese Maestro. Antes de desposar a la Sra. Augusta, Heindel cuenta que se sintió en el deber de consultar a dicho personaje sobre qué tal le parecía su prospecto de cónyuge, a lo que el etéreo Maestro respondería que ya hacía una temporada que tenía a esa dama en observación, y que no tenía nada que objetar al enlace, pues se trataba de una mujer de absoluta confianza.

Autor entrada: Lcdo. César Grau Mompó

Abogado, licenciado especializado en Derecho Público, con práctica en Derecho Privado, Valencia, España. Realiza estudios especializados en movimientos ocultistas esotericos, con investigación personal sobre la secta Gnóstica Samaeliana y sobre los Rosacruces